viernes, 9 de septiembre de 2011

Invierno


Hurgaste en mí,
como el que busca un tesoro,
con el ansia rota.
Heriste mi alma,
con frenesí loco,
con prisa furiosa.
Te adentraste sin avisar,
y la espesura de mi ser te acogió.
Rendida a tu silencio,
callando mi jadeante lamento.
Perdida quedé
entre tu negro pelo.
No existió la noche,
no nació el día,
el tiempo se paró en tus ojos,
en aquella tarde fría.

1 comentario:

Azul dijo...

"el tiempo se paró en aquella tarde fría" ....que buena frase. Me gusto mucho la poesía y las pintura de tú blog.

Saludos.